Finalidad 
      
¿Porque hablar de la virginidad consagrada?
Virginidad
Etim.: latín virgo virgen
 
Definición--Virginidad cristiana: Hace referencia a aquellas personas que se reconocen creadas por Dios y para El, en todos los niveles de su existencia. Saben, por una convicción interna, que pertenecen a Dios en "cuerpo y alma" y le hacen entrega de su ser y de su existir.

La antropologia moderna nos devuelve la realidad del ser humano como un todo, donde lo material y lo espiritual no son dos realidades añadidas, sino un todo armónico; por ello la virginidad es espiritual y tiende a ser física, porque sería una ruptura de esta armonía mantener una virginidad espiritual y no física y en ese sentido sería más claro hablar de castidad temporal y puntual.

La Virginidad fisica sólo, no tiene valor testimonial cristiano, sino va acompañada de unas disposiciones espirituales, donde se dé la Fe, la Esperanza y la Caridad en grado sumo y testimonial
Jesús nos habla de Reino de los cielos y de los nuevos cielos y la nueva tierra, y por lo tanto de un nuevo día, cada día de nuestra vida es nuevo.

Cristo habla de la continencia «por» el reino de los cielos. De este modo quiere subrayar que este estado, elegido conscientemente por el hombre en la vida temporal, donde de ordinario los hombres «toman mujer o marido», tiene una singular finalidad sobrenatural. La continencia, aun cuando elegida conscientemente y decidida personalmente, pero sin esa finalidad, no entra en el contenido de este enunciado de Cristo. Al hablar de los que han elegido conscientemente el celibato o la virginidad por el reino de los cielos (esto es, «se han hecho a sí mismos eunucos», Cristo pone de relieve -al menos de modo indirecto- que esta opción, en la vida terrena, va unida a la renuncia y también a un determinado esfuerzo espiritual.

La misma finalidad sobrenatural -«por el reino de los cielos»- la encontramos coherente todo lo que se ha dicho sobre ese tema en la Revelación, en la Biblia y en la Tradición; todo lo que ha venido a ser riqueza espiritual de la experiencia de la Iglesia, donde el celibato y la virginidad por el reino de los cielos ha fructificado de muchos modos en las diversas generaciones de los discípulos y seguidores del Señor.

Desde los primeros tiempos de la Iglesia, hombres y mujeres han renunciado libremente al derecho de casarse para vivir la virginidad siguiendo los consejos evangélicos por amor a Jesucristo.
La vocación virginal es una oblación personal que puede vivirse exclusivamente para la oración y penitencia en la vida contemplativa o puede desembocar en el apostolado.
Jesucristo y María Santísima son los mejores ejemplos de la virginidad vivida por el reino de los cielos. San Pablo recomienda la virginidad.
No obstante, digo a los célibes y a las viudas: Bien les está quedarse como yo.
( I Corintios 7:8 )
VIRGINIDAD DE CRISTO Y DE LA IGLESIA, bajo la acción del ESPÍRITU SANTO.
          
Por ahora trataremos sólo de la virginidad de Cristo y la Iglesia, dejando para otro capítulo el estudio de la virginidad de José y María.
Cada día se cuestiona más y se ataca más la virginidad, incluso la virginidad cristiana, tal vez porque no se entiende cuál es su valor principal, y porque se piensa que las personas vírgenes dejan de lado otras realidades valiosas, aceptadas por todos, como la procreación y el trabajo profesional; realidades que corresponden a la doble misión de multiplicarse y dominar la Tierra –trabajando– que Dios les dio al hombre y a la mujer desde el momento en que los creó:
Y creó Dios al hombre a imagen suya; a imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo Dios: «Procread y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla y dominad sobre los peces del mar y las aves del cielo y todos los animales, que se mueven sobre la tierra». [...] Tomó, pues, Yavé Dios al hombre, y lo puso en el jardín de Edén para que lo trabajase". (Del libro del Génesis).
A muchos les resulta hoy muy difícil comprender y aceptar que la virginidad cristiana sea valiosa en sí misma, si no cumple con la misión divina de procrear y trabajar, como sucede, por ejemplo, en el caso de una monja contemplativa y enclaustrada. La virginidad cristiana ha sido presentada y propuesta como una forma de vida que busca únicamente las cosas divinas y agradar a Dios en todo: Tal es la finalidad principal y la razón primaria de la virginidad cristiana, a saber, dirigirse únicamente a las cosas divinas poniendo en ello la mente y el corazón; querer en todas las cosas agradar a Dios; pensar en Él constantemente y consagrarle por completo cuerpo y espíritu. <
Tal forma de presentar la virginidad cristiana es, quizá, lo que convence cada vez menos a los hombres y mujeres de hoy, aun católicos, quienes se preguntan lo siguiente: ¿cómo es posible que el hombre –o la mujer– se dirija únicamente a las cosas divinas, y agrade a Dios en todo, precisamente a través del abandono de las dos misiones que Dios le dio al momento de crearlo? Preguntas de este tipo han empezado a formularse y consolidarse modernamente, y con éxito, en detrimento del prestigio que la virginidad cristiana ha venido teniendo en la Iglesia a lo largo de los siglos. Y se han ido consolidando con éxito porque no han tenido una respuesta satisfactoria y convincente. En honor a la verdad, hay que reconocer que la pregunta anterior es una buena pregunta, y que está muy bien formulada. Es necesario, pues, darle una buena respuesta, que sea satisfactoria y convincente, si se quiere que la virginidad cristiana siga teniendo el aprecio que ha tenido en el pasado.

Reflexionar sobre este tema de la VIRGINIDAD es el objetivo de esta página. Y ello en doble realidad:

* Desde la Historia y la doctrina de la Iglesia.

*Desde la práctica actual de la consagración en religiosos y religiosas y en el llamado ORDEN DE VIRGENES.
   ANEXO Nº 1º
A esta presentación añadimos un ANEXO DE CITAS , sobre la CASTIDAD en la vida 
         de la Iglesia,  de autores cristianos, empezando por las Sagradas Escritura. Creo que es importante y aclaratoriopor su vinculación  con la VIRGINIDAD.
  
  CITAS  BIBLICAS

1. Pureza de corazón

         Amaras al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas. Mt 22, 37.

         Dichosos los limpios de corazón, porque ellos veran a Dios. Mt 5, 8.

         Dame, hijo mio, tu corazón, y pon tus ojos en mis caminos. Prov 23, 26.
2. El celibato apostó1ico

 En verdad os digo, ninguno hay que haya dejado casa o padre, o hermanos o esposa o hijos, por amor del Reino de Dios, que no reciba mucho mas en este siglo y en el venidero la vida eterna. Lc 18, 29-30.

3. Valor de esta virtud

 Pues habeis de saber que ningun fornicarlo, o impuro, o avaro, que es como adorador de idolos, tendra parte en la heredad del reino de Cristo y
                                           de Dios. Ef 5, 5.

               Fuisteis comprados a gran precio. Glorificad, pues, a Dios y llevadle en vuestro cuerpo. I Cor 6, 20.

                                  No tiene precio la mujer casta. Eclo 26, 20.

                          El cuerpo no es para la fornicaci6n, sino para el Sehor. I Cor 6, 13.

                         ¿No sabeis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?. I Cor 6, 15.

              Huid de la fornicacion. ¿Por ventura no sabeis que vuestros cuerpos son miembros del Espiritu Santo?.

                                            I Cor 6, 18-19.

             No querais cegaros: ni los fornicarios... ni los adulteros, ni los impudicos... han de poseer el reino de Dios.

                                            I Cor 6, 9-10.

   Bien manifiestas son las obras de la carne: adulterio, fornicacion, deshonestidad, lujuria [...], sobre las cuales os prevengo, como ya tengo
                     dicho, que los que tales cosas hacen no alcanzaran el reino de Dios. Gal 5, 19-21.

              En orden a los cobardes [...] y deshonestos [...], su suerte sera en el lago que arde con fuego y azufre. 

                                            Apoc 21, 8. 

4. Amar la castidad

 Por lo cual, ceñíos los lomos de vuestra mente y, viviendo sobriamente, tened vuestra esperanza completamente puesta en la gracia que os ha
                                  traido la revelacion de Jesucristo. I Pdr I, 43.

                          No fornicaras 1...]. No desearas la mujer de tu prójimo. Ex 20, 1417.

          La fornicacion y toda especie de impureza [...] ni aun se nombre entre vosotros, como corresponde a santos. Ef 5, 3.

  Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificacion: que os abstengais de la fornicacion; que sepa cada uno usar de su propio cuerpo santa y
                                        honestamente. I Tes 4, 3-4.

 Habeis oido que se dijo a vuestros mayores: No fornicaras. Yo os digo mas: cualquiera que mirare a una mujer con mal deseo hacia ella, ya peco
                                       en su corazon. Mt 5, 27-28.

         Bien manifiestas son las obras de la carne; las cuales son: adulterio, fornicacion, deshonestidad, lujuria [...]. Col 5, 19.

   Haced morir en vosotros la fornicacion, la impureza, la lascivia, los malos deseos [...] Lejos de vuestra boca toda palabra torpe. Col 3, 5-8.

 Quien desechare a su mujer y tomare otra, comete adulterio. Y si la mujer se aparta de su marido y toma otro es adultera. Mc 10, 1112; Mt 19, 9.



        SELECCION DE TEXTOS

Pureza de corazon y santidad

1.-  El fin ultimo de nuestro camino es el reino de Dios; pero nuestro blanco, nuestro objetivo inmediato es la
pureza del corazon. Sin ella es imposible alcanzar ese fin (CASIA NO, Colaciones, 1, 4).

2.- Oisteis que fue dicho a los antiguos: No adulteraras. Pues yo os digo que todo aquel que pusiese los ojos en
una mujer para codiciarla, ya cometio adulterio en su corazon con ella. La justicia menor prohibe cometer
adulterio mediante la union de los cuerpos; mas la justicia mas perfecta del reino de los cielos prohibe cometerlo en
el corazon. Yquien no comete adulterio en el corazon, mucho mas facilmente cuida de no cometerlo con el cuerpo
(SAN AGUSTIN, Sobre el Sermon de la Montafla, 1, 23). 

3.- No se alcanza de golpe la perfeccion por solo desprenderse y renunciar a todas las riquezas y despreciar los
honores, si no se añade esta caridad que el Apostol describe en sus diversos aspectos. En efecto, ella consiste en la
pureza de corazon. Porque el no actuar con frivolidad, ni buscar el propio interes, ni alegrarse con la injusticia, ni
tener en cuenta el mal, y todo lo demas, ¿que otra cosa es sino ofrecer continuamente a Dios un corazon perfecto y
purisimo, y guardarlo intacto de toda conmocion de las pasiones? (CASIANO, Premiere Conference, 6-7. En
Sources chretiennes, 42, Le Cerf, 1955, p. 84). 

4.- No es pequeño el corazon del hombre capaz de abarcar tantas cosas. Si no es pequeño y si puede abarcar
tantas cosas, se puede preparar en el un camino al Señor y trazar una senda derecha por donde camine la Palabra,
la Sabiduria de Dios. Prepara un camino al Señor por medio de una buena conciencia, allana la senda para que el
Verbo de Dios marche por ti sin tropiezos y te conceda el conocimiento de sus misterios y de su venida
(ORIGENES, Hom. 21 sobre S. Lucas). 

Sin la virtud de la pureza no se puede contemplar a Dios 

5.- ¿Quieres ver a Dios? Escuchalo: bienaventurados los de corazon limpio, porque ellos veran a Dios. En primer
lugar piensa en la pureza de tu corazon; lo que veas en el que desagrada a Dios, quitalo (SAN AGUSTIiN, Sermon
sobre la Ascension del Señor, 2). 

6.- ¿Y que cosa mas cercana al hombre que su corazon? Alla, en el interior, es donde me han descubierto todos los
que me han encontrado. Porque lo exterior es lo propio de la vista. Mis obras son reales y, sin embargo, son
fragiles y pasajeras; mientras que yo, su Creador, habito en lo mas profundo de los corazones puros (ANONIMO
DEL SIGLO XIII, Meditacion sobre la Pasion y Resurreccion de Cristo, 38: PL 184, 766). 

7.-  Ninguna virtud es tan necesaria como esta (la castidad) para ver a Dios (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom.
sobre S. Mateo, 15).

8.- Con toda razon se promete a los limpios de corazon la bienaventuranza de la vision divina. Nunca una vida
manchada podre contemplar el esplendor de la luz verdadera, pues aquello mismo que constituira el gozo de las
almas limpias sera el castigo de las que esten manchadas (SAN LEON MAGNO, Sermon 95, sobre las
bienaventuranzas).

9.- Dios se deja contemplar por los que tienen el corazon purificado (SAN GREGORIO DE NISA, Hom. 6, sobre
las bienaventuranzas).

10.- Los placeres de la carne, como crueles tiranos, despues de envilecer al alma en la impureza, la inhabilitan para
toda obra buena (SAN AMBROSIO, Trat. sobre las virgenes, 1, 3).

11.- Aunque los ciegos no vean, no por eso deja de brillar la luz del sol [...]. El hombre debe tener un alma pura
como un brillante espejo. Una vez que la herrumbre empa~Sa el espejo, el hombre no puede contemplar en el el
nitido reflejo de su rostro. Del mismo modo, cuando el pecado se introduce en el hombre, imposibilita a este para
ver a Dios [...] (S.Teófilo de Antioquía, Primer discurso a Autolico, 2, 7).

La pureza, intimamente relacionada con la humildad

12.- No es suficiente el ayuno corporal para conquistar y conservar la castidad perfecta. Contra este espiritu
impuro ha de proceder la contricion del corazon, junto con la oracion y la reflexion constante de las Escrituras. Hay
que unir, ademas, el conocimiento de las cosas del espiritu y el trabajo, que tienen la propiedad de reprimir la
inconstancia y veleidad del corazon. Y, sobre todo, es preciso haber echado solidos cimientos de humildad
(CASIANO, Instituciones, 6, 1).

13.- Asi como es imposible obtener la pureza si no nos cimenta- mos antes en la humildad, del mismo modo nadie
puede llegar a la fuente de la verdadera ciencia si el vicio de la impureza permanece arraigado en el fondo del alma
(CASIANO, Instituciones, 6, 18).

14.- El que es casto en su cuerpo, no se glorie de ello: sepa que de otro le viene la perseverancia en este don (SAN
CLEMENTE, Epfst. a los Corintios, 38, 2).

15.-  El sentimiento de altivez que podria producir en nosotros la guarda de una falsa pureza, si descuidaremos la
humildad, seria peor que muchos pecados e ignominias. Y cualquiera que fuere el posible grado de perfeccion en
este aspecto, esa soberbia seria causa de que perdiesemos todo el merecimiento de nuestra castidad (CASIANO,
Colaciones, 4, 16).

Necesaria para ser apostol

16.-  La docilidad de los Magos a esta estrella nos invita a imitar su obediencia y nos impulsa, en la medida de
nuestras posibilidades, a servir a esta gracia que llama a todos los hombres a Cristo. En efecto, quien lleva una
vida recta e inmaculada dentro de la Iglesia, y gusta de los bienes de arriba mas que de los bienes terrenos (cfr.
Col 3, 2), se asemeja, de algun modo, a una luz celeste. Mientras conserva en si mismo el resplandor de una vida
santa, enseña a muchos, lo mismo que una estrella, el camino que conduce a Dios (SAN LEON MAGNO, Sermon
3 para la Epifania, 1, 2, 3, 5: PL 54, 244).

17.- [...] sin ser (la pureza) la unica ni la primera (virtud), sin embargo actua en la vida cristiana como la sal que
preserva de la corrupcion, y constituye la piedra de toque para el alma apostolica (J. EscR~vA DE BALAGUER,
Amigos de Dios, 175).

18.- La virtud  de la pureza es como las alas que nos permiten transmitir los mandatos, la doctrina de Dios, por todos los
ambientes de la tierra, sin temor a quedar enlodados. Las alas —tambien las de esas aves majestuosas que se
remontan donde no alcanzan las nubes—pesan, y mucho. Pero si faltasen, no habria vuelo (J. ESCRIVA DE).
(Anónimo)
Es consecuencia del amor

19.- La pureza es exigencia del amor. Es la dimensi6n de su verdad interior en el corazon del hombre (JUAN
PABLO II, Aud. gen. 3-X11-1980).

20.- Donde no hay amor de Dios, reina la concupiscencia (SAN AGUSTIN, Enquiridio, 1 17). 

21.- (Si el pecado original rompió la armonia de nuestras facultades), la continencia nos recompone; nos vuelve a
llevar a esa unidad que perdimos (SAN AGUSTIN, Confesiones, 10, 29).

22.- La santa pureza no es ni la unica ni la principal virtud cristiana: es, sin embargo, indispensable para perseverar
en el esfuerzo diario de nuestra santificacion y, si no se guarda, no cabe la dedicacion al apostolado. La pureza es
consecuencia del amor con el que hemos entregado al Senor el alma y el cuerpo, las potencias y los sentidos. No es
negacion, es afirmacion gozosa (J. ECRRVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa, 5).

El Espiritu Santo ejerce una accion especial en el alma que vive con delicadeza la santa pureza

23.- El Espiritu Santo ejerce una accion especial en todos los hombres que son puros en sus intenciones y afectos
(SAN BASILIO, Coment. sobre Isaias, 3).

24.-Quitame, Jesus, esa corteza roñosa de podredumbre sensual que recubre mi corazon, para que sienta y siga con
facilidad los toques del Paraclito en mi alma (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 130).

Pecados capitales: Gula y lujuria 

25.- Entre la gula y la lujuria existe un parentesco y una analogia peculiares (CASIANO, Colaciones, 5, 10).

26.- La gula es la vanguardia de la impureza (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 126). 

27.- Mal se podre contener en la lujuria quien no corrija primero el vicio de la gula (CASIANO, Colaciones, 5, lO).

Especial necesidad de los medios sobrenaturales para vivir esta virtud

28.- Cierto que para todo progreso en la virtud y para alcanzar el triunfo sobre un vicio cualquiera se necesita la
gracia de Dios y es suya la victoria. Pero hay en la adquisicion de la pureza una gracia particular del Cielo, un don
especial (CASIANO, Instituciones, 6, 6). 

29.- Para conservar la castidad no bastan ni la vigilancia ni el pudor. Es necesario tambien recurrir a los medios
sobrenaturales: a la oracion, a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristia y a una ardiente devocion hacia
la Santisima Madre de Dios (Pio XII, Sacra virginitas, 25-3-1954).

30.- Que nadie piense que ha adquirido la castidad a base de su trabajo personal. Nadie puede vencer la inclinacion
de la naturaleza; y por eso, cuando la mala inclinacion ha sido vencida, hemos de reconocer que ha habido una
intervencion de Aquel que esta por encima (SAN JUAN CLIMACO, Escala del paraiso). 

Belleza de la castidad

31.- Es digna de ser amada la belleza de la castidad, cuyo paladeo es mas dulce que el de la carne, pues la castidad
encierra un fruto muy suave y es la belleza sin mancha de los Santos. La castidad ilumina la mente y da salud al
cuerpo (SAN ISIDORO, Sobre el bien supremo, II, l, 9).

Necesidad de la mortificacion. Otros medios

32.- No paseis con ligereza por encima de esas normas que son tan eficaces para conservarse dignos de la mirada
de Dios: la custodia atenta de los sentidos y del corazon; la valentia —la valentia de ser cobarde—para huir de las
ocasiones; la frecuencia de los sacramentos, de modo particular la Confesion sacramental; la sinceridad plena en la
direccion espiritual personal; el dolor, la contricion, la reparacion despues de las faltas. Y todo ungido con una
tierna devocion a Nuestra Señora, para que Ella nos obtenga de Dios el don de una vida santa y limpia (J.
ESCIRVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 185).

33.- La castidad no se adquiere de una vez para siempre, sino que es el resultado de una laboriosa conquista y de
una afirmacion cotidiana (PABLO Vl, Enc. Sacerdotalis coelibatus, 24-VI-1967, n. 73).

34.- Si vemos asi la pureza como fruto y fuente de amor, la consolidaremos en nuestra vida, la amaremos y la
custodiaremos en toda su maravillosa extension y grandeza: Dios nuestro Sehor nos pide la pureza de cuerpo, de
corazon, de alma y de intencion. La pureza es una virtud fragil, o mejor, llevamos el gran tesoro de esta virtud en
vasos fragiles—in vasis fictilibus—; por esto le hace falta una custodia prudente, inteligente y delicada. Pero para
la custodia y para la defensa de esta virtud tenemos armas invencibles: las armas de nuestra humildad, de nuestra
oracion y de nuestra vigilancia. (S. CANALS, Ascetica meditada, p. 97).

35.- La pureza del alma esta en razon directa de la mortificacion del cuerpo. Ambas van a la par. No podemos,
pues, gozar de la castidad si no nos resolvemos a guardar una norma constante en la temperancia (CASIANO,
Instituciones, 5, 9).

36.- (La penitencia) purifica el alma, eleva el pensamiento, somete la carne propia al espiritu, hace al corazon
contrito y humillado, disipa las nebulosidades de la concupiscencia, apaga el fuego de las pasiones y enciende la
verdadera luz de la castidad (SAN AGUSTIN, Sermon 73).

37.-  A la impureza debemos poner el remedio de la oracion. Como los ojos de los siervos estan pendientes de las
manos de sus sehores, asi debemos mirar al Sehor Dios nuestro, hasta que tenga piedad de nosotros. Solo El es
purisimo y solo El puede limpiar a quien ha sido concebido en pecado. Ademas, contra nuestros pecados instituyo el
remedio de la Confesion, pues este Sacramento todo lo lava (SAN BERNARDO, Hom. en la festividad de todos los
Santos, 1, 13).

38.- Si queremos guardar la mas bella de todas las virtudes, que es la castidad, hemos de saber que ella es una rosa
que solamente florece entre espinas; y, por consiguiente, solo la hallaremos, como todas las demas virtudes, en una
persona mortificada (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre lapenitencia). 

39.-  Dificilmente se refrenaran las pasiones ocultas y mas violentas de la carne, si [...] se es incapaz de mortificar
siquiera un instante las delicias del paladar (CASIANO, Colaciones, 5, 11).


El amor a la Virgen y la santa pureza.

41.-  Debemos profesar una ferviente devocion a la Santisima Virgen, si queremos conservar esta hermosa virtud;
de lo cual no nos ha de caber duda alguna, si consideramos que ella es la reina, el modelo y la patrona de las
virgenes. San Ambrosio llama a la Santisima Virgen seflora de la castidad; San Epifanio la llama princesa de la
castidad, y San Gregorio, reina de la castidad [...] (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre la pureza). 

42.-  Mas para guardar inmaculada y perfeccionar la castidad, existe ciertamente un medio, cuya maravillosa
eficacia se halla confirmada continuamente por la experiencia de siglos: Nos referimos a una devocion solida y
ardiente hacia la Virgen Madre de Dios. En cierto modo, todos los demas medios se resumen en esta devocion;
porque todo el que vive sincera y profundamente la devocion mariana se siente ciertamente inclinado a vigilar, a
orar, a acercarse al tribunal de la Penitencia y a la Eucaristia (Pio Xll, Sacra virginitas, 57)


La santa pureza y la Sagrada Eucaristia

44.- Cuanto mas pura y mas casta sea un alma, tanto mas hambre tiene de este Pan, del cual saca la fuerza para resistir a toda
seduccion impura, para unirse mas intimamente a su Divino Esposo: Quien come mi Carne y bebe mi Sangre, permanece en mi, y
yo en el (LEON Xlll, Enc. Mirae caritatis, 28-V-1902).


Es virtud para todos

45.-  ¿Que quieres que hagamos? ¿Subirnos al monte y hacernos monjes? Y eso que decis es lo que me hace llorar: que penseis
que la modestia y la castidad son propias solo de los monjes. No. Cristo puso leyes comunes para todos. Y asi, cuando dijo el que
mira a una mujer para desearla (Mt 5, 28), no hablaba con el monje, sino con el hombre de la calle... Yo no te prohibo casarte, ni
me opongo a que te diviertas. Solo quiero que se haga con templanza, no con impudor, no con culpas y pecados sin cuento. No
pongo por ley que os vayais a los montes y desiertos, sino que seais buenos, modestos y castos aun viviendo en medio de las
ciudades (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre S. Mateo, 7, 7).

46.- [...] cada uno en su sitio, con la vocacion que Dios le ha infundido en el alma—soltero, casado, viudo, sacerdote— ha de
esforzarse en vivir delicadamente la castidad, que es virtud para todos y de todos exige lucha, delicadeza, primor, reciedumbre, esa
finura que solo se entiende cuando nos colocamos junto al Corazon enamorado de Cristo en la Cruz (J. ESCRIVA DE BAEAGUER,
Amigos de Dios, 184).


La castidad, sin la caridad, es cual lampara sin aceite.

47.- Aunque la castidad sobresalga de modo eminente, sin la caridad no tiene valor ni merito. La castidad sin la caridad es una
lampara sin aceite (SAN BERNARDO, Trat. sobre costumbresy ministerios de los obispos, 3, 8).


Pecados y vicios que se originan de la lujuria

48.-  (La lujuria origina) la ceguera de espiritu, la inconsideracion, la precipitacion, la inconstancia, el egoismo, el odio a Dios, el
apagamiento a este mundo, el disgusto hacia el mundo futuro (SAN GREGORIO MAGNO, Moralia, 31, 45).

49.-  ¿No habeis visto a esos pacientes con paralisis progresiva, que no consiguen valerse, ni ponerse de pie? A veces, ni siquiera
mueven la cabeza. Eso ocurre en lo sobrenatural a los que no son humildes y se han entregado cobardemente a la lujuria. No ven,
ni oyen, ni entienden nada. Estan paraliticos y como locos (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios, 181).

50.-  Especialmente el fuego de la lujuria prende en seguida alli donde halla el veneno de la ira, que es como su excitante inmediato
(CASIANO, Instituciones, 6, 23).

51.-  Quien no sabe dominar su concupiscencia es como caballo desbocado, que en su violenta carrera atropella cuanto encuentra,
y el mismo, en su desenfreno, se maltrata y hiere (SAN AMBROSIO, Trat. sobre las virgenes, III, 5).

52.-  [...] Se sigue un doble acto desordenado. El primero hace referencia al fin, y es el egoismo, que busca un placer desordenado y
es causa del odio a Dios, impidiendo, con la misma fuerza de la concupiscencia, el amor de Dios. El segundo hace referencia a los
medios, y es la complacencia en la vida presente, en la que se encuentra el placer, junto con la desesperacion de la vida futura;
pues quien no reprime los placeres carnales no se preocupa de adquirir los espirituales, sino que siente fastidio de ellos (SANTO
TOMAS, Suma Teologica, 2-2, q. 153, a. 5 c).


Crear un clima favorable a la castidad


53.-  Queremos en esta ocasion llamar la atencion de los educadores y de todos aquellos a quienes incumbe una especial
responsabilidad en orden al bien comun de la convivencia humana, sobre la necesidad de crear un clima favorable a la educacion de
la castidad, es decir, al triunfo de la libertad sobre el libertinaje, mediante el respeto del orden moral.Todo lo que en los medios
modernos de comunicacion social conduce a la excitacion de los sentidos, el desenfreno de las costumbres, como cualquier forma
de pornografia y de espectaculos licenciosos, debe suscitar la franca y unanime reaccion de todas las personas, solicitas del
progreso de la civilizacion y de la defensa de los supremos bienes del espiritu humano. En vano se tratarla de buscar justificacion a
estas depravaciones con el pretexto de exigencias artisticas o cientificas, o aduciendo como argumento la libertad concedida en
este campo por las autoridades publicas (PABLO Vl, Enc. Humanae vitue, n. 22).
 
NOTA: Puedes enviar frases que encuentres y que considerés importantes para este tema.